Si hubieras oído madre la pequeña guerra desatada en nuestros corazones
Si acaso hubieras estado lista para diferenciar aquellos sentimientos ahorcados en miles de animales distantes como las estrellas en jaulas que no se cierran nunca
Si hubieras oído madre la pequeña guerra desatada en nuestros corazones
Si acaso hubieras estado lista para diferenciar aquellos sentimientos ahorcados en miles de animales distantes como las estrellas en jaulas que no se cierran nunca
La frontera, un pasaje en la balanza de los límites, una resonancia, una resonancia oscura en mi corazón.
Te emocionan, te vibran, te hacen sentir
que es lo único en el mundo
los amores te aman
te sueñan
crecen con el tiempo o se acaban
La evolución de la enfermedad no sé describirla,
todos los días son una repetición interminable.
Hoy he dormido muy poco
Hoy he visto la imagen del mar
susurrándome el suicido en cada ola.
Pero colocarte y sonreír como si nada
Como sin guerra en las cosas cotidianas
Me gusta la monogamia estacional de las fragatas
suena conveniente para reproducir la especie
no el patrimonio
En todo cuerpo de mujer hay una resistencia intima que
no espera, -incluso desnuda- a qué una luz brillante
atraviese su orgullo de pensar.
El duelo es un lugar
donde siempre es hoy
donde la tristeza no atraviesa el cuerpo.
No hay nada más triste / que una enredadera / brotando del concreto, / […] / Las enredaderas, esas plantas / con espíritu de pájaro, / que nacieron para el aire…
Nací en Acapulco, una noche de primavera a la par de la bahía Santa Lucía, la bahía más bonita de todo el mundo. La primavera es cuando hace mucho calor y los colores son más colores.