Aunque derogar el sufragio femenino es jurídicamente inviable en el escenario actual, discursos que promueven la eliminación del voto de las mujeres han dejado de ser expresiones aisladas para convertirse en una narrativa cada vez más visible en sectores de la extrema derecha de Estados Unidos.
Más de un siglo después de que las mujeres estadounidenses conquistaran el derecho al voto mediante la Decimonovena Enmienda de la Constitución, un discurso que parecía relegado a los libros de historia ha comenzado a resurgir en algunos espacios de la derecha radical.
Bajo consignas como #RepealThe19th («Deroguen la Decimonovena Enmienda»), activistas, influencers, líderes religiosos y comentaristas conservadores han planteado públicamente que las mujeres no deberían participar en las elecciones o que el voto debería ejercerse únicamente a través del «jefe de familia», generalmente representado por el hombre.
Aunque estas posturas continúan siendo minoritarias dentro del panorama político estadounidense y no forman parte de una agenda legislativa con posibilidades reales de prosperar, especialistas en extremismo y derechos civiles advierten que su creciente circulación refleja un fenómeno más amplio: el fortalecimiento de movimientos reaccionarios que cuestionan conquistas históricas de las mujeres bajo el argumento de recuperar un supuesto «orden tradicional».
De las redes sociales al debate público
Durante los últimos meses, la etiqueta #RepealThe19th ha cobrado fuerza en plataformas digitales, impulsada por figuras vinculadas al nacionalismo cristiano, la denominada «manosfera» y otros sectores ultraconservadores.
En esos espacios se sostiene que la incorporación de las mujeres al electorado habría transformado negativamente la política estadounidense, un argumento que carece de respaldo académico, pero que encuentra eco entre comunidades digitales caracterizadas por discursos antifeministas y antidemocráticos.
Algunos de estos promotores incluso han defendido modelos en los que el voto familiar sustituiría al sufragio individual, otorgando al hombre la representación política de su esposa e hijos. Este tipo de planteamientos han sido expresados por personajes cercanos a organizaciones conservadoras y han generado críticas de organismos defensores de los derechos civiles por considerar que niegan la ciudadanía política plena de las mujeres.

Foto: Bettmann/Bettmann
Más que una propuesta jurídica, una disputa cultural
La posibilidad de eliminar el derecho al voto femenino enfrenta obstáculos constitucionales prácticamente insalvables. Derogar la Decimonovena Enmienda requeriría un complejo proceso de reforma constitucional que demanda mayorías calificadas en el Congreso y la ratificación de tres cuartas partes de los estados, un escenario que hoy resulta políticamente inviable.
Sin embargo, el debate ha dejado de centrarse únicamente en la viabilidad jurídica. Para especialistas en democracia y estudios de género, la relevancia del fenómeno radica en su capacidad para normalizar discursos que cuestionan derechos considerados consolidados. En otras palabras, aunque la derogación del sufragio femenino no sea una posibilidad inmediata, la difusión de estas narrativas contribuye a desplazar los límites del debate público y a presentar como discutibles derechos que d
