Lambertina Hernández "La Chata"

Cuatro generaciones de panaderas tradicionales en San Marcos y un horno que resiste el olvido institucional

“Tuvimos suerte de que no estábamos horneando el viernes del temblor, el horno prendido hubiera explotado y nos hubiéramos quemado” compartió Lambertina Hernández Isidor, panadera tradicional de San Marcos.

La mujer de 91 años, conocida en el pueblo como La Chata, ha dedicado 83 a la elaboración artesanal de pan dulce. Inició a los ocho, haciendo las bolitas de masa que hornearía su madre, Eleodora Hernández Mendoza, quien a su vez aprendió el oficio de su madre y abuela de La Chata, Guadalupe Hernández Molina.

El horno, de ladrillo y leña que durante al menos 70 años ha cocido entre sus brazas una tradición de cuatro generaciones de mujeres panaderas, ha sufrido el embate de tres fenómenos naturales: los huracanes Otis (2023) y Jhon (2024) y ahora el sismo de 6.5 grados (2026).

La mañana del pasado dos de enero, tejas y tablas cayeron encima del horno con una antigüedad de al menos siete décadas, y que al paso del tiempo, la chata fue resanando para mantener el oficio.

El horno de pan de la señora Lambertina Hernández con una antigüedad de al menos 70 años fue destruído por el sismo.

A doce días del sismo la estructura del horno luce fracturada en su totalidad, la boca destruida, al interior permanecen restos de tejas, leña quemada y cenizas de lo que fuera la última hornada hace más de un año, cuando el huracán Jhon golpeó con fuerza.

Las réplicas del sismo del 02 de enero aun irrumpen en la quietud de las horas que pasan lentas para La Chata de 91 años y su hermana Irma de 82, quienes comparten oficio, historia, hogar y el anhelo de reconstruir el horno que su madre construyó hace más de siete décadas.

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